Cerrar buho

Finales de 2020, año sin precedentes, nos deja una obra que muestra palpable un nuevo ser poeta como Ely, que suma, sin lugar, a dudas a la lista de exponentes poetas de la ciudad de Chivilcoy. Lilian Grosso, nos describe una autora “Intuitiva habitada por la imaginación [...] logra trasvasar fronteras reales y sublimar heridas a través de letras rojas. Profunda, observadora y pragmática. Innovadora y amante de la libertad.” (Breve ensayo sobre el atrevimiento de prologar). Sergio Marti, nos da su mirada en el segundo prólogo del libro: “Sus palabras la acompañan, fieles, en sus búsquedas para atender urgencias y también para poder reconciliarse con la nostalgia. Su voz es bella en imágenes y también descarnada en su zozobra. Es un canto fiel a sus estados múltiples y poderosos. Viste su alma de andrajos coloridos, en espera del deseo y la ilusión, solapando la insistencia. [...] Ely, como los búhos, se nutre por la noche, a solas con sus semillas sembradas, nostálgica del deseo, de su ternura, esperando indulto, amasa imágenes y perdona a esas puertas que la confunden, ese viento de ausencia, licor de lágrimas. Se nutre, se mima y aunque se vea equivocada o con una pieza menos se encuentra y se abraza fuerte para saberlo todo. Y es ahí, cuando se rearma, que dibuja su mejor cielo añorando toallas por el piso o la utopía de un amante completamente libre”.

 

XXXII

 

Es una mujer que se quedó del otro lado,

el producto fallado del género.

Es esa mujer que los desconocidos le piden perdón.

La piedrita en el zapato para muchos caminantes,

el reniegue del mentor.

Es la que al barrer le quedan pelusas en los rincones.

Es como el TAC para los celíacos o el azúcar

para los diabéticos.

La falta de ortografía en un libro de Borges.

Lo que siente te lo entrega.

Y no te pide permiso ni perdón.

Es el 1.71 % de la vida de un amor

que alcanza para que la recuerde el  98.29 %.

Es el amarillo ocre viejo de las páginas

de un Sartre descosido,

que tenés que tratar con cuidado por su fragilidad.

Si te ve triste no sabe qué hacer y se desespera

Y busca como loca la receta del risotto de la abuela

para decirte que te ama.

Por Editorial Sophie