Lo que Covid se llevó… Y mi loca teoría de la conspiración.

Actualizado: 11 may


Argentina antes, durante y después de la pandemia con el aislamiento más largo de la historia.


En el marco de una realidad pos-pandémica y tratando de volver a lo que, alguna vez, llamamos normalidad puedo hacer una retrospectiva, me cuestiono, analizo y saco mis propias conclusiones, desde mi subjetividad, acerca de lo que pasó, tratando de encontrar una razón, si es que la hay, para ver quiénes se beneficiaron y quiénes fuimos perjudicados por éste vil bichito que no sabemos de dónde salió, si de una sopita de murciélago o de la conspiración más macabra de los últimos años, cosa que si así fuera solo nos deja entrever que existe un grupo de individuos con tanto poder y maldad como para joder a toda la humanidad, sólo por hacer algunos cambios radicales en nuestra forma de vida.

Ahora bien, comenzando con la retrospectiva y tratando de no volver demasiado para no aburrir a los lectores sólo volveremos algunos años hacia atrás hasta llegar a lo que era la vida antes de la llegada en barco, tierra, avión, en la maleta de algún “cheto” descuidado o en los bolsillos vacíos de un inmigrante ilegal, o por la firma de un acuerdo con el grupo del primer anillo( haciendo alusión a los anillos de la marginalidad de Moffat). El tema es que, como su mismo origen, de forma desconocida, Covid llegó a un país dividido por una conveniente grieta de la casta política que dirige la vida de todo un pueblo que se a dejado doblegar y lucha por que la torta de la riqueza sea cortada y repartida de su lado de la grieta, más no para recibir una porción aunque fuera diminuta, sino más bien para que las migajas de la repartida caigan de éste lado y así poder recogerlas, aún así aunque un poco alienados, los argentinos gozan de grandes beneficios que son aprovechados también por habitantes de países limítrofes, tales como salud y educación pública y gratuita, con un sistema que por su condición y la falta de presupuesto e interés de quienes lo controlan estará destinado a colapsar, y serán estos mismos quienes determinarán las medidas para combatir a éste nuevo enemigo público; medidas que por supuesto no los incluyeron a ellos dado que por algún extraño motivo eran inmunes a éste “incontrolable” mal.

Así fue, que un día comenzaron a sacarnos libertades en favor del bien común y poco a poco nos fueron aislando en pequeños grupos donde compartir se volvía cada vez más peligroso y ¡Ay! de aquellos trasnochados distraídos que violaran el toque de queda, que por supuesto también era por nuestro bien, y así nos mantuvimos hasta que la vacuna también llegó desde varios lugares del mundo, con diferentes nombres según sea su origen, nosotros las llamábamos: La rusa, la China, etcétera, y que, como eran para vacunarnos a todos, nadie preguntó con cuánto nos vacunaron quienes nos las vendieron. La cosa es que de a poco empezamos a volver a “la normalidad” en pequeñas burbujas de prueba y luego de a poco hasta el bendito barbijo que nos tapa el rostro comienza a irse y pierde protagonismo, igualmente el daño ya está echo.

Covid19, el asesino más eficaz se llevó muchos familiares, amigos y conocidos de todos, pero el muy funcional no se llevó ni una sola de éstas lacras. Mientras ellos vestían de fiesta la residencia presidencial, muchos no podían siquiera despedir a familiares en agonía, dejamos de tomar mates con cualquiera que se acerque, y claro, también eso de que “de acercarse ni hablar” y así poco a poco fuimos perdiendo nuestra identidad

Dejamos casi hasta de ser argentinos y tomar agua de la canilla de cualquier vecino, o compartir tomando todos de la misma botella. Se llevó nuestras ganas de viajar, los abrazos fraternales, las sonrisas amables de los vendedores matutinos y nos llenó de miedos, infundados en un discurso que no tiene solidez.

Claro que para llevarse tanto tenía que dejarnos algo más que la sensación de vulnerabilidad, pesadillas y un eterno viaje pospuesto. Así fue, que Covid19 consiguió por la fuerza lo que la beatcoin no podía lograr, distribuyendo capitales y convirtiendo una moneda en diez como por arte de mafia ¿O tal vez quería decir magia? En fin, las escuelas se volvieron virtuales por un tiempo “demasiado largo” y dejamos de hacer largas colas en los bancos para cuidarnos del contagio, y a cambio nos dejó eternas colas en hospitales colapsados para recibir una dosis del dulce néctar de la esperanza, que poco dura pues siempre aparece una nueva cepa sin que nadie sepa de dónde salió. Para saber que tan alienados estamos, nos controla el estado la cantidad de dosis de miedo disfrazado de esperanza y así poder medir si aún tienen el control.

Llámenme neurótica conspirativa, pero nadie se preguntó ¿por qué el dueño de Microsoft forma parte del comité que se encargaba de buscar la codiciada vacuna? ¿Y si todo esto era sólo por eso? Porque hoy, los dueños del ciberespacio, también tienen todo nuestro capital y con la posibilidad de clases virtuales nos sobran muchos docentes, sin la necesidad de dinero en papel, también nos sobran bancos, entre tantos otros empleos que dejan de ser necesarios con la virtualidad... ¡y claro! también perdemos la verdadera conectividad, esa que se da solo cara a cara, en persona, usando todos nuestros sentidos, esa que no nos pueden cortar por que no nos alcanza para pagar o vivimos en una zona donde no hay señal.

Para concluir diré que crecí con las manos resecas por jugar a la bolita en la tierra, lloraba cuando me llamaban a entrar en la casa ya que siempre había algún amiguito que cenaba más tarde, pero siempre había una posibilidad de reencuentro antes de la escuela porque había tarea y podíamos pactar para ir a la misma hora a la bendita biblioteca, mientras a mis hijos se les reseca la piel por el excesivo uso de alcohol en gel y no necesitan salir ni a jugar, ni a la biblioteca, que no tienen idea que existe por el ¿bendito? Google, además para demostrar que están ahí no necesitan mas reacción que un pulgar hacia arriba y está a un solo click. Además, si acaso se sienten efusivos, el siguiente ícono es un corazón que “me encanta” (me disculpo por el sarcasmo).

Terminando, quería decir que sin electricidad su mundo se termina y para terminar con el nuestro deberían terminar con la vida de todos, pero temo que ésto último sea tomado como sugerencia y aparezca una nueva cepa.

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